El color te bloquea 80 minutos enteros
Pero 40 de esos minutos el tinte trabaja solo y vos estás sin hacer nada. La agenda igual te los tapa, como si estuvieras ocupada.
Dos horas de silla paga y vacíaUna agenda que sabe que un color no es un bloque cerrado de 80 minutos: se aplica, procesa y se termina. Mientras procesa, tu silla queda libre y se le puede vender un corte de 30. Ese hueco te lo ofrece la agenda sola.
MiReserva es el sistema con el que manejás tu salón: agenda, equipo, comisiones, fichas, caja y tu propia web.
El corte de Lucía entra adentro del procesado de Sofía, en la misma silla y con la misma persona. Nadie hizo esa cuenta a mano.
Vale queda libre 14:25 a 14:55
Si algo de esto te pasa todas las semanas, es ahí donde se te va la plata.
Pero 40 de esos minutos el tinte trabaja solo y vos estás sin hacer nada. La agenda igual te los tapa, como si estuvieras ocupada.
Dos horas de silla paga y vacíaO en la cabeza de la que la hizo. Si esa persona no vino, el salón empieza de cero con una clienta que hace tres años viene.
Clientas que se van con quien las atendíaCada una cobra un porcentaje distinto, alguna alquila la silla, y todo termina en una planilla que hacés a mano un domingo.
Horas de cálculo y discusionesMiReserva sabe que un color son tres tiempos, y te vende el hueco del medio.
Se aplica, procesa y se termina. Durante el procesado el tinte trabaja solo: la persona que lo aplicó está libre y su silla también. Una agenda que no entiende eso te bloquea ochenta minutos enteros y te come el sábado.
Cada color deja 40 minutos de procesado. Con tres colores en la tarde, son dos horas de silla parada. En cortes de 30 minutos, eso son cuatro turnos más.
Es aritmética con los números de tu propio salón, no una promesa nuestra ni un promedio de nadie. Hacé la cuenta con tu agenda real: el resultado es tuyo.
Sirve cuando el segundo trabajo entra completo. Si no entra, la agenda no te lo ofrece.
Una agenda no se rompe por falta de turnos: se rompe por los que se caen a último momento. La seña y la ventana de cancelación se aplican solas.
Una columna por persona, con sus horarios, sus días y sus servicios. Ves el salón completo o una sola silla.
Cada servicio dura lo que dura y deja los minutos de limpiar y barrer entre uno y otro. No hay dos turnos encimados.
Un porcentaje para tomar la hora. Hasta la hora que vos elijas cancela solo; después, la seña queda para el salón.
Sale solo antes del turno y el cliente confirma con un toque. Si no confirma, lo ves marcado y decidís vos.
El corte se repite. Si pasaron cuatro semanas y esa persona no volvió a sacar turno, se le avisa. Es el mensaje que nadie se acuerda de mandar.
Quedan escritas en la reserva. El cliente las ve antes de confirmar, no después de discutir.
A los 15 minutos de gracia, el turno sin avisar se marca como no-show y libera la silla.
El corte tiene ciclo. Si el sistema lo sabe, no dependés de acordarte vos.
La dueña hace el color en 70 minutos y lo cobra más caro que la asistente, que tarda 90.
Cada una comparte su página en Instagram y la reserva cae en la agenda del salón, no en un mensaje.
Definís qué servicios ofrece cada persona. Si Rocío no hace color, el color no se le puede reservar.
El mismo servicio con tres precios y tres tiempos distintos, según quién lo haga. El cliente elige sabiendo.
Desde tu sitio, sin llamar ni escribir. Elige servicio, elige con quién y ve los horarios reales de esa persona.
Especialista en balayage y corrección de color. Trabaja con línea sin amoníaco.
Y cada una con su propio tiempo de procesado, así que los huecos también son distintos.
Ese 14:25 existe porque Vale está esperando un color. El cliente sólo ve un horario libre.
Un porcentaje de lo facturado, un alquiler de silla, o las dos cosas. Lo calcula el sistema, no vos un domingo a la noche.
Un porcentaje sobre los servicios que hizo cada persona, y otro distinto sobre los productos que vendió.
Un fijo por período que se descuenta de lo que le corresponde. Podés combinar comisión y alquiler en la misma persona.
Elegís las fechas y sale el resumen: qué hizo, cuánto entró, qué le toca y qué se le descuenta. Se imprime y se entrega.
Diez sesiones de depilación pagadas de una. Se consumen turno a turno, con saldo a la vista y vencimiento.
Cada turno de ese servicio descuenta una sesión sola. Si el bono está vencido o sin saldo, la caja lo avisa antes de atender.
Si la que la hizo no vino, el salón empieza de cero con una clienta de hace tres años.
Base, tono, volumen del oxidante, minutos y marca. Queda guardada en la ficha, con la fecha y con quién la hizo.
Aparecen arriba de todo y antes de empezar. No hay que acordarse de leerlas: te las pone adelante.
Cada turno con su par de fotos. El historial visual del pelo, ordenado por fecha, sin depender de la galería del celular.
Cualquiera del salón abre la ficha y sabe qué hacer. La clienta es del salón, no de una peluquera.
Mezcla 60 g + 90 ml. Raíz primero, medios y puntas a los 10 min. Sale un poco más cálida de lo esperado: la próxima, 8.1 en las puntas.
Se suben desde el celular en el mismo turno y quedan pegadas a esa fecha y a esa fórmula.
Una web editable por bloques, con tu dominio, tu equipo, tus precios y tus fotos. El botón de reservar lleva a tu agenda, no a un buscador lleno de salones parecidos.
Así queda armado. Las fotos y los testimonios los ponés vos, con los que ya tenés.
Vender shampoo no es un extra: es margen que no te ocupa la silla. Y entra a la misma caja que los servicios.
Contás la plata sin que el sistema te sople el número antes. El esperado aparece recién cuando confirmás.
Sirve para llenar los martes a la mañana, que es cuando el salón está vacío.
Qué se vendió, quién lo hizo, qué servicio deja más y cuántos turnos se caen.
Sin módulos que se compran aparte. Tocá cualquiera y te lleva a la parte de arriba donde se ve funcionando.
Esto viene con cualquier rubro y no se paga aparte.
Le preguntás en castellano cómo viene la semana y te contesta con tus propios números.
La bandeja de WhatsApp. Si el bot se traba, entrás vos, seguís la charla y se la devolvés.
Todos los que pasaron por tu negocio, con su historial y sus datos de contacto.
Lo que entró, lo que falta cobrar y el cierre del día con arqueo ciego.
Lo que sale, anotado por categoría. Para que el número de fin de mes sea el real.
Cada uno ve lo suyo. El que atiende no tiene por qué ver la plata.
Cuando se te llena, se anotan. Si se libera un lugar, les avisás con un toque.
Qué se vendió, quién lo hizo y cuánto quedó. Sin exportar nada a una planilla.
Sin comisión por reserva. Sin costo de instalación. Sin permanencia.
A medida
Depende de cuántos profesionales trabajan, cuántas sillas tenés y si vas a vender productos. Te lo cerramos en la demo, con el número claro y sin sorpresas.
Pedir una demoSi en el medio decidís que no, no pasa nada: no hay permanencia ni costo de instalación.
Lo que más nos preguntan las dueñas de salón antes de decidir.
No. Funciona en el navegador que ya tenés: la computadora del mostrador, una tablet o el celular de cada profesional.
Porque el servicio no guarda una duración sola, guarda tres: 20 minutos de aplicación, 40 de procesado y 20 de terminado. En esos 40 del medio la persona está libre, y la agenda ofrece ese rato a cualquier turno que entre completo.
No puede pasar. Si el segundo turno no entra entero con sus minutos de respiro a los dos lados, la agenda directamente no lo ofrece. Nunca vas a tener que pedir disculpas por un horario que te dio el sistema.
Sí, y también tardar distinto. El mismo color puede valer $ 42.000 con la dueña en 70 minutos y $ 28.000 con la asistente en 90. La clienta elige con quién y ve el precio real de esa persona.
Sí. Un porcentaje sobre los servicios, otro distinto sobre los productos, y además un fijo por el alquiler. La liquidación del período muestra las tres cosas y lo que le queda a cada una.
No, y no queremos venderte algo que no hacemos: no somos una vidriera con tráfico propio. Lo que hacemos es que no pagues comisión por las clientas que llegan por vos, que las que ya tenés vuelvan solas, y que tu sitio reciba las reservas directo. Tampoco emitimos factura electrónica todavía: el módulo está hecho, falta que cada salón cargue su certificado fiscal.
Los cargamos con vos, uno por uno, con la aplicación, el procesado y el terminado de cada color. Después mirá cuántos huecos aparecen en tu propia agenda del sábado.