El cargo por servicio lo paga tu público
Entre 10% y 15% arriba del precio de la entrada. Esa plata no entra a la sala: se la queda la plataforma.
Entradas más caras que venden menosGeneral, VIP y Anticipada: cada una con su precio, su cupo dentro de la sala y su ventana de venta. Se compra desde el celular, se paga por Mercado Pago y en la puerta se escanea el QR. Sin cargo por servicio para el que compra.
MiReserva es el sistema con el que manejás tus funciones: entradas, cupos, puerta, caja y tu propia cartelera.
Función de las 21
Vie 19 sep · 21:00 · Sala 1
TK-4192
Se escanea una sola vez
Si algo de esto te pasa en cada función, es ahí donde se te va la plata.
Entre 10% y 15% arriba del precio de la entrada. Esa plata no entra a la sala: se la queda la plataforma.
Entradas más caras que venden menosVendés por transferencia, anotás en una lista y no sabés cuántas van hasta que las contás. A veces vendés de más.
Gente con entrada y sin lugarAlguien busca el nombre con el dedo mientras la fila crece, y la misma captura de pantalla entra dos veces sin que nadie lo note.
Entradas usadas dos vecesMiReserva vende con QR, descuenta el cupo sola y en la puerta se escanea.
General, VIP y Anticipada no son tres precios del mismo asiento: son tres productos, cada uno con su cupo dentro del cupo de la sala y su propia ventana de venta. La anticipada se corta una semana antes y no hay que acordarse de nada.
Los tres tipos suman 440 y la sala tiene 480: quedan 40 lugares sin asignar. La suma puede ser menor —y muchas veces conviene, para reservarse butacas de prensa o invitados— pero nunca mayor.
120 de 120 vendidasagotada
Se cortó el 12 sepUna semana antes de la función
Agotada · venta cerrada173 de 260 vendidasquedan 87
Hasta que empieceSe corta con la función
A la venta24 de 60 vendidasquedan 36
Hasta que empieceSe corta con la función
A la ventaNo se puede: la suma daría 500 y la sala tiene 480. Te sobran 20.
El error dice qué sobra y cuánto, no “valor inválido”. Es la diferencia entre corregirlo en diez segundos y llamar por teléfono.
Cada tipo tiene su valor propio. La VIP no es la General con un recargo: es otra entrada, con su cupo y su stock.
La suma se controla contra la capacidad de la función. Puede sobrar lugar; no puede faltar. Se valida al guardar, no en la puerta.
La anticipada se corta el día que vos digas. Nadie tiene que acordarse de desactivarla un domingo a la noche.
A las nueve menos cinco, con cola atrás y a media luz, un lector que dice “error” se resuelve de una sola manera: dejando pasar. Por eso el escáner no devuelve un error: dice exactamente qué pasó con esa entrada.
Funciona desde el celular de quien está en la puerta.
¿Y ahora qué hace el de seguridad? Con veinte personas atrás, lo deja pasar.
Primera vez que se escanea. Queda marcada como usada en el momento.
Esta entrada se escaneó hace 6 minutos. Alguien ya entró con este QR.
Se canceló el 12 sep, dentro de la ventana de 48 h, y se devolvió el dinero.
Es para el sábado 20 a las 21:00. Hoy es viernes 19: mandalo a cambiarla en boletería.
Cada entrada se usa una sola vez y el momento del escaneo queda registrado. No es antifraude ni control de reventa —eso no lo hacemos— pero sí impide que el mismo QR entre dos veces, que es el 90 % de lo que pasa en una puerta.
La entrada se cobra entera por adelantado, que es como se vende un espectáculo. Si preferís cobrar sólo una seña, se configura el porcentaje y listo.
El precio lo pone tu sistema, no el celular de quien compra. Nadie puede editarlo.
Por defecto se cobra el 100 %: una entrada no se aparta, se compra. Si tu producción trabaja con seña, se baja el porcentaje.
Dentro de la ventana se cancela sin costo y el lugar vuelve a la venta. Fuera de la ventana la entrada queda a favor de la sala: a esa altura ya no se revende.
Un aviso el día anterior con la función, el horario y el QR a mano. Es lo que baja el “me olvidé” del viernes.
Cuando se agota, la gente se anota en vez de irse. Si alguien cancela dentro de la ventana, hay a quién avisarle.
Todas las funciones por delante, con lo vendido de cada una. Es lo primero que se mira a la mañana y lo último antes de abrir la puerta.
Cada compra descuenta del cupo en el momento. Dos personas comprando la última entrada al mismo tiempo no se la llevan las dos.
La función arranca a horario y no espera a nadie: quien compró y no vino queda marcado, sin que haya que hacer nada.
Qué funciones vio, cuánto gastó y cuántas veces no apareció. Es tu público, y está en tu base.
Contesta cuándo hay función, cuánto sale cada entrada y si quedan lugares. Lo que hoy contesta una persona a mano, a las once de la noche.
La venta en puerta, la online y lo que se cobró por transferencia terminan en la misma caja. Y el cierre no te sopla el total.
Quien cierra escribe lo que contó sin ver lo que el sistema esperaba. La diferencia aparece después. Un arqueo que muestra el número antes no es un arqueo.
Saber que la VIP se vendió entera y la General no es lo que te dice cómo armar el cupo de la próxima función.
Un sitio propio con las próximas funciones en la portada, los tipos de entrada con su precio y el botón de compra. Lo editás vos desde el panel: portada, secciones, textos y fotos.
El público entra a tu sitio, no a una plataforma con el logo de otro arriba de tu obra.
No hay que cargar la programación dos veces. Lo que está en el panel es lo que se ve en la home.
Es donde se compran las entradas de verdad: en el colectivo, a la salida del trabajo, en la cama.
Sin módulos que se compran aparte. Tocá cualquiera y te lleva a la parte de arriba donde se ve funcionando.
Esto viene con cualquier rubro y no se paga aparte.
Le preguntás en castellano cómo viene la semana y te contesta con tus propios números.
La bandeja de WhatsApp. Si el bot se traba, entrás vos, seguís la charla y se la devolvés.
Todos los que pasaron por tu negocio, con su historial y sus datos de contacto.
Lo que entró, lo que falta cobrar y el cierre del día con arqueo ciego.
Lo que sale, anotado por categoría. Para que el número de fin de mes sea el real.
Cada uno ve lo suyo. El que atiende no tiene por qué ver la plata.
Cuando se te llena, se anotan. Si se libera un lugar, les avisás con un toque.
Qué se vendió, quién lo hizo y cuánto quedó. Sin exportar nada a una planilla.
Sin cargo por servicio. Sin comisión por entrada. Sin costo de instalación. Sin permanencia.
A medida
Depende del tamaño de la sala y de cuántas funciones hacés por mes. Te pasamos el número en la misma llamada, sin vueltas.
Pedir una demoSi en el medio decidís que no, no pasa nada: no hay permanencia ni costo de instalación.
No. Se escanea con la cámara del celular que ya tenés, desde el navegador. No hay que comprar lectores ni instalar una aplicación.
No se puede. Cada compra descuenta del cupo en el momento, así que dos personas que compran la última entrada al mismo tiempo no se la llevan las dos. Cuando se acaba, se acaba.
No. El QR se escanea una sola vez: la segunda avisa que ya entró, con la hora en que pasó. Se acabó la captura de pantalla reenviada.
Sí. General, VIP y Anticipada son tres entradas distintas, cada una con su precio, su cantidad dentro de la sala y su propia ventana de venta. La anticipada se corta sola una semana antes.
No, ni a vos ni a quien compra. Pagás un abono mensual y listo: la entrada sale lo que vos decidiste que salga.
Tres cosas, y preferimos decirlas antes. No hay butaca numerada ni mapa de sala: se vende por tipo de entrada y la ubicación es por orden de llegada. No nos sincronizamos con otras ticketeras, así que si vendés en paralelo tenés que reservarle una parte de la sala a cada canal. Y todavía no emite factura electrónica —el módulo está hecho, falta que cada sala cargue su certificado fiscal.
Traés la fecha, la capacidad de la sala y los precios que querés cobrar, y dejamos los tipos de entrada cargados y la venta abierta. Desde esa función, la puerta deja de controlarse con una lista impresa.